Hamnet (2026) llega como una propuesta sobria y contemplativa que se aleja del drama histórico convencional. Desde sus primeros minutos, la película apuesta por una narrativa íntima que invita al espectador a observar el duelo, la memoria y la creación artística desde una óptica profundamente humana, lo que la convierte en una experiencia emocionalmente exigente pero estimulante.

La historia, sin entrar en spoilers, se centra en Agnes y William Shakespeare, interpretados por Jessie Buckley y Paul Mescal, respectivamente. El relato sigue a la pareja mientras enfrentan una pérdida familiar que marcará para siempre su vida y su obra. A partir de ello, la cinta construye un drama silencioso que privilegia las emociones internas sobre los grandes acontecimientos.

Se trata de una película dramática con valores de producción notablemente cuidados, pensados claramente para destacar en la temporada de premios. El diseño de producción y el vestuario lucen espectaculares, reforzando la autenticidad de la época. Además, cada escenario aporta textura visual y coherencia al tono melancólico del relato.

En cuanto a las actuaciones, aunque Paul Mescal funciona como un gancho evidente para el público, la verdadera fuerza de la cinta recae en Jessie Buckley. Su interpretación es contenida, poderosa y emocionalmente precisa. Gracias a ello, el personaje de Agnes se convierte en el corazón de la historia.

La música opta por una aproximación discreta, apoyándose principalmente en sonidos de época. No hay un uso destacado de música incidental sinfónica tradicional. Esto ayuda a la ambientación, aunque la banda sonora difícilmente brilla por sí sola fuera del contexto del filme.

En conclusión, Hamnet es un relato directo y muy personal. Su tono puede resultar pesado para algunos espectadores. Sin embargo, la actuación de Buckley es un verdadero regalo. Aun así, la conexión emocional puede ser cuestionable al no tratarse de una historia universal.

La Cueva Califica: 3 de 5