El mundo del cómic está de luto tras confirmarse la muerte de Sam Kieth, legendario creador de ‘The Maxx’ y uno de los artistas fundamentales en los inicios de ‘The Sandman’. El autor falleció el pasado 15 de marzo de 2026 a los 63 años, tras complicaciones derivadas de la demencia con cuerpos de Lewy, una enfermedad neurodegenerativa.
La noticia fue compartida por su círculo cercano y rápidamente provocó reacciones en toda la industria, donde su estilo visual único lo convirtió en una figura irrepetible. Kieth deja atrás a su esposa, Kathy Kieth, con quien compartió más de cuatro décadas.
Sam Kieth alcanzó notoriedad en los años 80 trabajando para Marvel en títulos como Wolverine y The Hulk, pero fue su salto creativo el que redefinió su carrera. En 1989, colaboró con Neil Gaiman como el artista de los primeros números de ‘The Sandman’, ayudando a establecer el tono oscuro y onírico que convertiría a la serie en un clásico.
Sin embargo, su obra más influyente llegaría en 1993 con ‘The Maxx’, publicada por Image Comics. La serie se convirtió en un título de culto gracias a su narrativa psicológica y su mezcla de realidad y fantasía, explorando temas como el trauma y la identidad de una forma poco convencional para la época.
A lo largo de su carrera, Kieth también dejó su huella en personajes icónicos de DC Comics como Batman, además de trabajar en proyectos como ‘Arkham Asylum: Madness’ y colaborar en distintos títulos independientes. Su estilo, caracterizado por trazos expresivos y composiciones poco tradicionales, rompió con los estándares del cómic comercial.
En sus últimos años, el artista se mantuvo alejado del ojo público debido a problemas de salud y disputas legales, pero su legado nunca dejó de influir en nuevas generaciones de creadores.
Con su partida, la industria pierde a una de sus voces más originales, pero su obra sigue viva como prueba de que el cómic puede ser tan experimental como profundamente humano.

